A categoria da alienação na análise do sofrimento psíquico em mulheres
articulações entre a determinação social da saúde-doença e a psicologia histórico-cultural
DOI:
https://doi.org/10.14295/2764-4979-RC_CR.2025.v5.149Palabras clave:
Alienación Social, Salud Mental, Determinación Social de la Salud, Mujeres, Angustia MentalResumen
Se articulan dos teorías basadas en el marxismo - la determinación social latinoamericana y la psicología histórico-cultural - para explicar el sufrimiento psíquico desde la dialéctica objetividad-subjetividad y la unidad individuo-sociedad. El tratamiento descriptivo de los trastornos en los manuales psiquiátricos concuerda con la psicofarmacologización y la “saludmentalización” de la vida (Costa, 2024). Avanzar en los debates y prácticas antimanicomiales implica develar las determinaciones sociales generadas por el nudo clase, raza/etnicidad y género (Saffioti, 2015). La salud se concibe como el máximo desarrollo de las potencialidades humanas hacia el ser social, condicionado por el grado de avance histórico-social (García, 1989) y por los procesos deshumanizadores. El sufrimiento psíquico se produce en mediaciones complejas entre lo singular, lo particular y lo universal, que trascienden la individualidad somática. Para comprenderlo, se retoman las formulaciones sobre alienación de Martins (2007) junto con el debate sobre la frustración de necesidades (Breilh, 2006). Es necesario articular la teorización marxista en salud colectiva - centrada en los efectos de las condiciones de clase sobre la salud - con una comprensión del psiquismo humano desde la psicología histórico-cultural, a fin de alcanzar el nivel de singularización del desarrollo ontogenético sin perder su conexión con lo universal. Objetivo: Examinar la operacionalidad de las formulaciones generales sobre necesidades en salud y alienaciones de la personalidad, analizando las impuestas de manera particular a las mujeres en la formación social capitalista brasileña, con el fin de contribuir a la teorización y a prácticas insurgentes sobre la determinación social del sufrimiento psíquico en su forma contemporánea generizada, denominada depresión. Metodología: Estudio teórico derivado de una investigación de campo con mujeres diagnosticadas con depresión (los resultados empíricos no se describen, pero inspiraron el ensayo). Se desarrolla un análisis dialéctico de los conceptos de alienación (Marx y autores de la psicología histórico-cultural) y necesidades (Breilh, 2006), enfatizando las implicaciones de su frustración cotidiana, especialmente entre las mujeres. Desarrollo: En la formación social brasileña, donde se intensifica el conflicto capital-trabajo mediado por el patriarcado y el racismo, proliferan desigualdades y obstrucciones - las violencias como ápices - que limitan el desarrollo de los procesos psicológicos superiores, como la constitución de la personalidad, dependiente de bases materiales y simbólicas. La dialéctica de la vida se manifiesta en los cuerpos y en la personalidad según la inserción social del individuo. Los procesos histórico-sociales más complejos incorporan por subsunción los biopsíquicos (Laurell, 1976), tal como se conciben los síntomas depresivos de desvalorización de sí, resignación y pérdida de sentido vital. Afirmar la determinación social del deterioro de la salud mental, entendida como violación del potencial de volverse singular y consciente, no implica negar sus bases biológicas. La depresión no es un trastorno neuroquímico, sino expresión biopsíquica de las contradicciones sociales. Refleja la desorganización de la estructura de motivos de la personalidad, invadida por presiones externas (Almeida, 2018), revelando rupturas entre el sentido de la actividad y las posibilidades concretas de objetivar las necesidades. El concepto marxiano de alienación sintetiza la ruptura del papel ontológico del trabajo en el sociometabolismo capitalista. Sus expresiones psicológicas (Montero, 1991, apud Martins, 2007) aparecen como: sentimiento de falta de poder, absurdo, aislamiento, autoextrañamiento y ausencia de normas, indicando empobrecimiento de valores y vínculos, fetichización de las personas y las relaciones. Estos procesos convergen en la formación de una personalidad alienada, con pérdida de coherencia entre pensamiento, emoción y acción (Martins, 2007). Breilh (2006) amplía el concepto de necesidades más allá de las básicas, incorporando las vinculadas al psiquismo y la conciencia: identidad, fruición afectiva, participación social, libertad de pensamiento y recreación formativa. Estas necesidades, frecuentemente frustradas para la mayoría de las mujeres brasileñas, otorgan contenido y dirección a la vida humana y son “las más violadas por las sociedades de las desigualdades”, degradando la calidad de vida sustantiva (Breilh, 2006). Las alienaciones y sus singularizaciones psicológicas en mujeres subalternizadas las vuelven más vulnerables al padecimiento depresivo, manifestado en baja autoestima, desesperanza, fatalismo e inacción. Se reafirma así el entrelazamiento de las necesidades insatisfechas con las alienaciones de la personalidad y sus efectos como síntomas depresivos. La ausencia de mediaciones emancipatorias - como prácticas feministas clasistas en la atención, el cuidado y las políticas sociales - agrava los daños del dominio del capital, al no contraponerse a la internalización de simbolismos y violencias estructurales. Abstraídas de la ontología marxista, la epidemiología convencional, la psiquiatría e incluso la Atención Psicosocial pierden capacidad explicativa ante la radicalidad del sufrimiento colectivo producido y subjetivado individualmente. Consideraciones finales: La alienación, particularmente en sus expresiones psicológicas, puede emplearse como categoría de análisis de la forma “depresión”, por la cual se manifiesta el sufrimiento de la mayoría de las mujeres bajo las subordinaciones estructurales de género, inseparables de las de clase y raza. Estas inciden en la personalidad y en los procesos salud-enfermedad-cuidado. La alienación evidencia la (no)realización de las necesidades bajo condiciones sociales desiguales. Los marcos teóricos empleados permiten superar interpretaciones individualizantes, recuperando el carácter colectivo e histórico del sufrimiento contemporáneo. Al rechazar la responsabilización individual por la salud mental, se reafirma la necesidad de desarrollar políticas y tecnologías sociales comprometidas con la transformación social y no solo con los fenómenos aparentes. Se exige mayor radicalidad en salud colectiva y salud mental. Solo las prácticas de cuidado que reconozcan el sufrimiento como expresión singular de la alienación social - y no como fracaso individual - pueden revertir las interdicciones generizadas y racializadas de las necesidades. Estas imprimen en la conciencia significados de inferioridad, dependencia, pasividad y desvalor, que conllevan empobrecimiento de la vida y resignación ante la frustración de necesidades. La lucha social por una vida digna para todos y todas constituye la verdadera lucha por la salud mental de las mujeres.
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