La Pandemia de Covid-19 y el Complejo Económico-Industrial de la Salud en Brasil: la Dependencia Tecnológica en el Actual Patrón de Reproducción del Capital
la Dependencia Tecnológica en el Actual Patrón de Reproducción del Capital
DOI:
https://doi.org/10.14295/2764-4979-RC_CR.2025.v5.146Palabras clave:
Pandemia Covid-19, Complejo Económico-Industrial de la Salud, Ingredientes Farmacéuticos ActivosResumen
La pandemia de Covid-19 ha sido la mayor emergencia sanitaria de este siglo y sus efectos se han dejado sentir de forma diferente en cada parte del mundo. El caso de Brasil fue emblemático porque, además de tener al frente del Estado dependiente al gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro (2019-2022), poco comprometido con salvar la vida de las personas, la falta de vacunas propias y la escasez de equipos médicos y hospitalarios para hacer frente a la enfermedad contribuyeron al desastre pandémico. La insuficiencia de estos elementos es el resultado de la debilidad estructural en el área de la salud, cuya expresión se encuentra en la creciente fragilidad del llamado Complejo Económico-Industrial de la Salud (CEIS), que desde la década de 2010 ha sufrido recortes graduales en los gastos, según señala la literatura especializada. A pesar de que Brasil tiene un peso significativo en el mercado mundial de productos sanitarios, el país depende en gran medida de la importación de tecnologías y bienes de este sector, especialmente de insumos esenciales para la fabricación de fármacos y vacunas, como el ingrediente farmacéutico activo (IFA). La dependencia tecnológica brasileña es tan grave que el país fue incapaz de producir sus propias vacunas durante la pandemia por no disponer de los insumos necesarios y no tuvo suficientes mascarillas, equipos de protección individual y respiradores para hacer frente a la situación. Para que nos hagamos una idea, en 2020, el consumo de equipos y materiales para uso médico y odontológico se calculó en 33 300 millones de reales, mientras que el valor de la producción nacional alcanzó los 13 200 millones de reales en 2019, lo que demuestra que la producción interna es insuficiente para abastecer al mercado brasileño. Brasil depende esencialmente de la importación de equipos más sofisticados y de alto precio, lo que aumenta el déficit comercial en relación con este tipo de productos. Además, el país tiene una producción muy baja y decreciente de IFA, de modo que más del 90 % de las necesidades del sector de insumos farmacéuticos se satisfacen con importaciones. Ante esto, lo que señalamos es que esta dependencia se presenta de forma estructural, de manera que conforma nuestra estructura productiva, las relaciones de producción y las fuerzas productivas a los dictados del desarrollo de las fuerzas productivas de los países centrales. En este sentido, este trabajo busca analizar cómo la dependencia tecnológica en el área de la salud, reforzada por el actual Patrón de Reproducción del Capital (PRC) de especialización productiva, y la fragilidad estructural-productiva del CEIS impactaron en el desastre de la pandemia de Covid-19 en Brasil. Se parte de la premisa de que, sobre el actual PRC, la estructura de dependencia se profundiza, en el sentido de reproducir el desarrollo desigual de las economías dependientes al engendrar la desindustrialización precoz y la reestructuración productiva, así como de reforzar el papel del gran capital monopolista extranjero que detenta el monopolio tecnológico vinculado a la salud. Teniendo en cuenta, además, que las configuraciones de la lucha de clases y el gobierno al frente del Estado dependiente marcan la pauta del camino a seguir, es decir, reforzar o combatir la dependencia, pensar en la catástrofe pandémica brasileña pasa necesariamente por pensar en el bloque en el poder y el momento de la lucha de clases. Lo que se plantea, de este modo, es que el PRC exportador de especialización productiva, vigente desde mediados de la década de 1980 en adelante, refuerza el carácter exportador de las economías dependientes, pero ahora, como regiones jerarquizadas desde el punto de vista productivo en sentido amplio. Esto afecta a la industria farmacéutica brasileña y a los principales institutos de investigación vinculados a ella, el Butantan y la Fiocruz, lo que refuerza la dependencia tecnológica y hace que el país sea vulnerable ante futuras emergencias sanitarias. No obstante, la Ley General de la Acumulación Capitalista, presentada por Marx en el capítulo 23 del libro I de El Capital, apunta a la tendencia a la acumulación orgánica del capital, como objetivo último del modo de producción capitalista, que busca obtener la mayor productividad posible de todos los factores de producción (tierra, trabajo, bienes de producción) con el fin de maximizar el beneficio. Sin embargo, en el capitalismo dependiente latinoamericano o capitalismo sui generis, según expone la Teoría Marxista de la Dependencia (TMD), el proceso de acumulación interna y externa de capital adquiere algunas particularidades propias. El capitalista de los países centrales se apropia del excedente de valor y de la plusvalía producida en el país periférico y que se transfiere a ellos, y el capitalista de aquí, presionado por la transferencia de valor y como mecanismo para compensarla, refuerza la explotación de la fuerza de trabajo mediante la superexplotación del trabajo. A esto se suma la desenfrenada disputa por la apropiación de la plusvalía extra en la carrera por los beneficios extraordinarios dentro de la dinámica de la competencia inter e intracapitalista en la economía mundial. Esto significa que, ante el recrudecimiento de las disputas internacionales entre los capitales monopolistas, dentro de un movimiento de concentración y centralización del capital, las innovaciones tecnológicas resultan indispensables para la carrera por la apropiación de la plusvalía producida en las economías dependientes y transferida a los países centrales. Nuestra hipótesis preliminar apunta a que la dependencia tecnológica se ve reforzada por la creciente desinversión estatal en el área de ciencia y tecnología y por la creciente fragilidad del CEIS, especialmente a partir de la década de 2010. Sin embargo, proponemos una investigación de carácter cualitativo mediante la revisión bibliográfica de la TMD y cuantitativo mediante la recopilación de datos de fuentes primarias sobre la desindustrialización brasileña y la desinversión en el área de la salud, especialmente a partir de 2010. Además, indicamos el estudio del Sistema Único de Salud (SUS), durante la pandemia de Covid-19 en el gobierno de Bolsonaro, centrándonos en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo de los profesionales de la salud que trabajaron en primera línea.
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